El inicio del refugio Paola Buenrostro

La idea de la Casa de Muñecas es un sueño que tuve durante años. Empecé a ayudar y dar, pero al ver las complicaciones no me animaba. De alguna manera, también, estuve trabajando la prevención del VIH con trabajadoras sexuales desde la cárcel, fue durante seis años que estuve abordando el tema y acompañando, pues siempre encontraba muchas necesidades dentro de la población.

Cuando salgo de prisión me dijeron, “¿por qué no te constituyes?”. Pero nada más de pensar todas las broncas que se echa una por el acta constitutiva, y luego con todo el difícil trabajo de mantener una estrategia para poder desenvolver todos los objetivos, me desanimaba; veía esa mirada como algo muy lejano. Sin embargo, lo que pasó en 2016 cambió todo.

Mi amiga Paola Buenrostro fue asesinada en mi presencia. Ella fue una mujer trabajadora sexual trans. Es en esta situación desgraciada, me dije: no, tengo que hacer algo, aunque no sepa ni dónde empezar. Comencé a preguntar, indagar e informarme y eso ayudó bastante, pude hacer progreso importante desde el principio. Mi sueño se empieza a materializar en abril de 2018, que es cuando consigo mi acta constitutiva, y bueno, para este proyecto veníamos pensando en hacer acompañamientos integrales a la ciudadanía en general; principalmente, herramientas para la reinserción social económica y laboral: la identidad, la salud, la educación, la vivienda como los derechos pilares, pues son  estos los que se nos violentan principalmente a las personas trans, pero también a las personas que viven en condiciones de vulnerabilidad.

En este sentido, yo arreglaba acompañamientos para temas de salud, pero siempre nos quedábamos cortos porque luego las compañeras ­-por decir trabajadoras sexuales-, nos decían, “¿Sabes qué Kenya? Es que no voy a poder ir mañana a la clínica”, aunque ya tuviera su cita con el internista, “porque no tengo para comer, no trabajé, no saqué para mi cuarto. Entonces discúlpame, pero ojalá se pueda reagendar”. Este tema siempre me dejaba como mocha, y no lo podía creer, “no puede ser posible que les interese más un cuarto o una comida que su propia salud”, pensaba. Sin embargo, me fui identificando y fui viendo que realmente sí era una necesidad: ellas, en esta violencia a la vivienda, no tienen una casa si no pueden rentar cuartos de hoteles o pensiones, y en ese sentido ellas tendrían que pagar diario o por semana. Muchas veces me dejaban botada con el acompañamiento y, viendo esto, es cuando decido pensar en armar una casa que cubra todas las necesidades, y si se requiere que nada más dure la estancia 3 meses en lo que se atiende la salud, no importa. Lo importante era darles esa oportunidad de que se atiendan, aunque todavía se me figuraba como algo muy lejano.

Por fin, en 2019, logré establecer unas reuniones con la secretaria de bienestar y desarrollo social de la SIVISO, que nos brinda un espacio para poder ejecutar este proyecto y este inmueble nos lo da el gobierno de la ciudad a través de esta secretaría.  Y bueno empezamos a trabajar, yo pensaba acondicionarlo durante un año y abrirlo hasta el 2021. Sin embargo, pues se nos vino el COVID y, desgraciadamente, este sector de mujeres se quedó de un día a otro sin trabajo y sin casa, mandaron a cerrar los hoteles, entonces, imagínate como nos tuvimos que movilizar muchas organizaciones. Reconozco el trabajo de muchas organizaciones que se movilizaron, empezaron a dar comida, despensas, apoyos a estas mujeres y yo tuve que abrir de manera inmediata el albergue. Empecé albergando a 5, luego 10 y ahorita estoy con 17. Las necesidades que tienen las chicas principalmente, estamos cubriendo en esta casa a partir del rezago educativo: donde te quedaste vamos a darle para empezar a poder certificar y avanzar, y tener otra perspectiva de vida a través de la educación. También, además, tenemos talleres dirigidos a la autonomía económica porque una de las reinserciones que esperamos lograr con estas mujeres es la laboral y económica, estamos por abrirles su ciberescuela con donaciones de computadoras que tengan talleres digitales y también puedan certificarse.

Todo va de la mano, también tienen su grupo de alcohólicos anónimos, terapias psicológicas, acompañamientos a la salud, procesos deportivos para el acondicionamiento, y bueno ahorita por el COVID no las hemos sacado pero tenemos pensado también recreación; salidas a museos para empezar a visibilizar que hay un grupo de mujeres trans que se están reinsertando a la sociedad y que se pueden ir a cualquier museo, a cualquier Estadio Azteca, pueden ir a conferencias, pueden ir a academias y que en un grupo yo creo que eso sería muy ameno para la sociedad, pero también para nosotras, porque para nosotras reinsertarnos a esta sociedad que siempre no ha violentado pues es complicado. Volver a creer, a recuperar esos sueños, porque también lo que le les digo a las chicas es que tenemos que recuperar esos sueños; yo quería ser piloto aviador marino, no pude hacerlo, pero ahora de grande quiero ser abogada, como sabe todo mundo, cuando mataron a Paola yo no sabía ni leer, ni escribir y ahorita ya estoy por terminar mi secundaria. Me voy a meter a la prepa abierta, y quiero continuar porque eso es lo que yo estoy desprendiendo y también estoy visibilizando con mis mismas hermanas, porque así nos vemos: como una familia dentro de esta casa.

Hemos logrado tener ya este impacto, aunque la casa ya está a marchas forzadas, a todo lo que da. Tenemos cupo cubierto, ósea todo lleno, las necesidades pues imagínate, 17 personas atender la salud, educación, todo. Necesitamos de muchas buenas voluntades que hasta el día de hoy apoyen, y sí tenemos fondos a través de una cuenta de paypal que tuvimos que abrir, pero ahorita estamos buscando algunos financiamientos de donde sea para poder realizar este empoderamiento a las mujeres de esta casa hogar llamada “Paola Buenrostro”, porque yo no les quiero ofrecer nada más un lugar donde dormir o donde comer, sino un espacio donde puedan aprender otros procesos de vida y que entiendan que los que nos fueron negados también se pueden activar.

Esta es la intención e historia de la casa que está abierta desde el primero de abril. Tenemos otros proyectos en campo como las jornadas con trabajadoras sexuales, ahorita hay uno que pensamos lanzar en todos los puntos de trabajo sexual para hacer repartición de insumos de prevención y también pruebas de detección de VIH y, asimismo, ir cubriendo las necesidades de acompañamiento de las personas que vamos atendiendo. Nos hemos encontrado en las pruebas que nos dicen “¿Sabes qué? Es que yo quiero sacar mi credencial porque quiero trabajar y nada más me piden una credencial, pero no tengo testigos, no tengo acta, no tengo nada” Entonces, les pedimos sus datos, sacamos el CURP, con eso ya vamos al registro civil con el acta, 2 personas de casa de las muñecas servimos de testigos, prestamos el comprobante y ya tiene sus papeles, y de esa manera se hacen los acompañamientos. En realidad, no es nada del otro mundo, solo armarlo y vámonos de un día a otro lo hacemos y ya se cubrió.

Las muñecas expandidas por todo el país

El trabajo y el sueño no se detienen. Aquí en Chalco ya quedó el primero. En el resto del país, además, ya estoy accionando lo que sigue, no me espero. Ya tenemos la primera coordinación general de Nayarit, donde están trabajando un equipo de personas por abrir un nuevo espacio; ahorita vengo llegando de Cuernavaca, donde también se está armando un equipo, una coordinación de Casa de las Muñecas para poder hacer incidencia y acompañamientos. Es básicamente el mismo concepto de lo que hacemos en la ciudad, pero en el panorama estatal, en su municipio. Finalmente, también en Veracruz acabo de hablar con un grupo de personas interesadas en abrir un espacio.

Lo que queremos es empoderar a grupos de mujeres, certificarlas como promotoras, darles un nombramiento de Casa de las Muñecas para que ellas puedan ejecutar todo lo que hacemos en CDMX y empezamos a trabajar. La intención es abrir una casa de las muñecas en cada Estado de la República para que podamos acompañar a la reinserción, documentos, salud, decesos, acompañamiento a los crímenes de odio, y gestiones funerarias para que se nos entregue el cuerpo y darle una cristiana sepultura. Creo que lo que hacemos es integral desde que te agarramos hasta lo que pueda pasar, pero seguimos ahí con ellas.

Defender derechos humanos

Los derechos humanos es lo que nos ganamos al nacer; es algo que se tiene que respetar por el simple hecho de empezar a respirar. Desgraciadamente, la humanidad ha perdido el rumbo y hemos devaluado estos derechos humanos, pues no los deberíamos de estar defendiendo porque, de hecho, su respeto es la base de todo. Creo que los derechos humanos significan mucho para cualquier ser humano: el derecho a la vida, a la salud, lo que sea, si te los niegan te encuentras en una vulnerabilidad gigante, donde puedes perder la vida o donde te puedan violentar de tal manera que puedas quedar marcado toda tu vida. En ese sentido, nos falta mucho por avanzar. Debemos entender que los derechos no son negociables para ninguna persona en todo el mundo, así que debemos impulsar leyes más contundentes para poder garantizarlos, vigilarlos desde las instituciones, pero también desde la sociedad civil, porque la indiferencia es violencia, ¿cuántas veces en la calle no vemos al que está pidiendo? Defender los derechos va para todos.

En el caso particular de las personas trans, lamentablemente, siempre conocemos personas nuevas en situaciones vulnerables.  Por eso quiero usar el espacio para acercarme a quien lo necesita, la verdad es que es muy fácil: 5581694512, me pueden llamar, les regreso la llamada, si necesitan que las vayamos a buscar las vamos a buscar. Quiero que todas sepan que no están solas, recuerden que a partir de que esta organización nace, yo he dicho que somos una familia y ya no van a estar solas, quien quiera acercarse nada más échenos nuestra trans-señal y ya con eso nosotras ejecutamos, buscamos los medios, no importa la hora, siempre estamos a disposición para poder acompañar o atender cualquier problema que viva una persona en vulnerabilidad.

Kenya Cuevas es activista por los derechos humanos de las personas trans, fundadora de Casa de las Muñecas Tiresas, A.C. y de la Casa Hogar Paola Buenrostro.

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