La lucha contra la discriminación a personas LGBTI en México continúa

En el día internacional en contra de la homofobia, bifobia y transfobia conmemoramos la lucha histórica de la comunidad LGBTI, sus logros y los retos que quedan por delante, pues en pleno 2019  el panorama en México es complicado. Si bien a través de los años se ha tenido que formar la noción institucional de que se debe proteger y procurar los derechos humanos de personas que por estigmas sociales, religiosos o culturales podrían ser atacadas, en la práctica aún queda mucho camino que recorrer.

Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación del 2017 (ENADIS), 560,979 personas declararon haber sido discriminadas o menospreciadas por su preferencia sexual; la percepción del respeto a sus derechos en personas de 18 años trans y homosexuales, por su parte, reveló que el 72% considera que se respetan poco o nada. Y no estarían en lo incorrecto. Una escalofriante estadística de la UNAM publicada  hace 3 años con respecto a la violencia y las pocas garantes a las que se enfrentan personas de la comunidad LGBT en México dicta que, al menos en el 2016, México ocupaba el segundo lugar del mundo por mayor número de crímenes por homofobia —teniendo en consideración países donde no es ilegal el ejercicio libre de la identidad y/u orientación sexual—: entre 1995 y 2015, 1,218 crímenes reportados con el margen que por cada uno reportado sucedían tres o cuatro más que no se notificaba. Desgraciadamente, esta situación aún no mejora. En el reporte publicado por la ONG Letra Ese, titulado Violencia Extrema, Los asesinatos de personas LGBTTT en México: los saldos del sexenio (2013-2018), las encuestas nacionales, conducidas por Conapred y CNDH, señalaron que 6 de cada 10 personas LGBT+ sufrieron discriminación el año pasado. A su vez, en este lapso de tiempo, al menos 473 personas fueron asesinadas, de las cuales la comunidad trans es la más vulnerable representando el 55% de dicho número.

Platicamos con Kenya Cuevas, activista y fundadora de la ONG, Casa de las Muñecas Tiresias con respecto a esta alarmante situación dentro a la comunidad Trans y qué soluciones se deben buscar con carácter urgente. Ella nos contó de cómo se vive la discriminación dentro del sistema penitenciario.

Asilegal: ¿Cómo sientes que se manifiesta la discriminación de LGBTQ+ dentro los sistemas penitenciarios?

Kenya Cuevas: En los centros penitenciarios la discriminación es por todas partes, desde seguridad y custodia, desde el centro penitenciarios, desde las autoridades que están en COC, no hay un diagnóstico de actuación para poder atender a la población LGBT. Todo el tiempo la discriminación se menciona verbalmente con el tema de hablarles con su nombre de hombre, principalmente a las mujeres trans, no les permiten los accesorios en la identidad que construyeron, ósea por decir pelo largo, maquillaje, que vivan una vida libre de violencia al construir una identidad.

Entonces los centros penitenciarios también desde la criminalización por el simple hecho de ser mujer trans ya llegas criminalizada, lejos de investigar ya vas con esa sentencia, casi casi de por medio. Sí hay muchos ámbitos en los cuales se vive la discriminación, pero también la violación de derechos humanos de estas poblaciones y no se diga las personas que viven con VIH, mujeres trans privadas de la libertad, porque ahí viene otro tipo de discriminación y la discriminación también la ocasionan las personas privadas de la libertad que no son de la comunidad LGBT.

AL: ¿Cómo fue tu experiencia con esta realidad?

KC: Yo estuve privada de mi libertad 10 años 8 meses 7 días y en ese tiempo viví una serie de discriminación impresionante, al grado que te cuestionas tú, como ser humano o persona LGBT, si estás en lo correcto. Es una abordación a la discriminación tan constante, como te decía, con tu nombre de hombre, que te violenten física y verbalmente que sucede esto. No hay que ir tan lejos, de hecho, en el reclusorio de Santa Martha Acatitla donde está el dormitorio 10, tienes que cruzar un pasillo con todos los demás dormitorios donde todos te gritan cosas denigrantes, humillantes y violentas. Están etiquetados dentro de los sistemas penitenciarios por lo que no hay forma cómo evadir esta designación.

AL: ¿Consideras que ha habido progreso en los últimos años para evitar la discriminación en el Sistema Penitenciario o en procesos judiciales y legales?

KC: Ha habido protocolos que sean pronunciado y yo he estado vigilando cercanamente un protocolo que se hizo entre centros penitenciarios y algunas organizaciones civiles. Pero la realidad es que del dicho al hecho hay un gran estrecho. Hasta la fecha no ha habido un impacto real con las poblaciones para disminuir este tema, tampoco hay capacitación para estos servidores públicos, donde también ellos mismo discriminan. No hay acción preventiva ni inmediata para poder cubrir esta necesidad sobre la deuda histórica principalmente con las comunidades trans.

¿Qué acciones consideras más urgentes o necesarias para poder atacar la discriminación —dentro o fuera— del sistema penal?

KC: Por lo pronto, creo que principalmente hay que poner atención a la capacitación dentro de los centros penitenciarios, a todos los servidores que se encuentran dentro del sistema, sobre todo en los temas correspondientes a LGBT+, Derechos Humanos, perspectiva de género y la sensibilización con historias de vida. Esto último ha impactado mucho a las poblaciones ya que gracias a escuchar a estas historias se cambia la senbilización con respecto al tema, pero no sólo las historias de actos de discriminación, sino también las historias de éxito, para que también entendamos como sociedad que cuando son historias de éxito se enfrentan a estas situaciones de manera diferente. Dentro de la prisión se tiene que trabajar con más profundidad el tema de la reinserción, todo este tipo de violación de derechos que el mismo centro penitenciario no tiene, se tiene que hacer hincapié en que existan filtros para poder propulsar la reinserción a estas poblaciones, porque al salir se encuentran con otros tipos de discriminación. Por decir algo, al buscar trabajo o para solicitar una credencial se te pide tu historial jurídico. Hay que entender que cuando uno está privado de libertad se pierden los derechos políticos, pero al momento de salir se reinstauran, no tendrían por qué pedir ese tipo de documento, por ejemplo, en el INE para este tipo de poblaciones porque, de antemano, los juzgados se tardan mucho en hacerte llegar este documento y terminan por negarte la identificación. Y de eso dependen muchas cosas: salud, trabajo, vivienda, etc.

Conmemorandola lucha histórica contra la discriminación de la comunidad LGBTI, no perdemos de vista  que debemos continuar trabajando día a día para acabar con la homofobia, bifobia y transfobia en México.. Asilegal se posiciona en un llamado al apoyo a las comunidades LGBTQ+ y demanda acciones concretas, como las propuestas por Kenya, para empezar a cambiar este difícil panorama.

Si conoces a alguien o buscas una opción para asesoría legal y formas parte de esta comunidad, contáctanos.

Autor: Sergio Pérez Gavilán

Asistencia Legal por los Derechos Humanos

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