El respeto, la defensa y la protección de derechos humanos es un proceso y un camino que comienza por nosotras y nosotros mismos. Mucho hemos escuchado al respecto últimamente: noticias, historias o casos sobre violaciones a derechos humanos, y sabemos que es una violencia incesante con asesinatos, feminicidios, desapariciones o secuestros… En suma, un sinfín de situaciones que acontecen y definen hoy en día a nuestro país.

La invisibilidad de una pedagogía y una cultura firme en derechos humanos en nuestro sistema educativo ha dejado estragos que nos han costado demasiado caros: hemos perdido niñas, niños, jóvenes, mujeres, hombres, estudiantes, trabajadoras y ciudadanas y ciudadanos, en cada lucha que se ha emprendido.

Dentro de este contexto de violencia, solo queda preguntarse, ¿en qué momento una cultura de paz y defensa de derechos humanos se volvió tan necesaria?

¿Qué perdimos? O ¿cómo nos perdimos estando inmersos ante tanta injusticia y violencia?

Ante este panorama, es vital que se promuevan, desde las instancias pertinentes, políticas de desarrollo para fortalecer la inestable cultura de derechos humanos como pilar esencial de nuestra sociedad que se encuentra inmersa en la democracia. Pues el objetivo principal de esta educación en derechos humanos debe ser provocar que al interior de todo individuo, prevalezca el entendimiento y el respeto entre las comunidades, que este ciudadano sea responsable, honesto, participativo, crítico y que aprenda y valore la diversidad; que la respete, que sea educado para aprender y vivir en ella, con ella y para ella. Entender que esto de ninguna manera es una utopía, además, es un primer paso.

La educación en derechos humanos desempeña un papel esencial en la prevención, promoción y protección de los mismos.

De este modo, la educación en y para los derechos humanos no sería solo una acción aislada, sino que estaría proyectada para generar otras acciones múltiples y en ámbitos diversos, que hagan realidad la existencia viva de los derechos humanos, para que cada ciudadano goce sus derechos.

Por ello, tenemos que considerar la educación en derechos humanos como una herramienta fundamental e incuestionable para la prevención de las violaciones tan patentes en la actualidad, fomentando conductas y actitudes basadas en la tolerancia, solidaridad, honestidad, paz, justicia y respeto.

Pero también es cierto que en esta educación, no hay que olvidarnos del otro, de ese otro que avanza con nosotros, que se educa con nosotros, que sigue en la lucha o que murió en ella. A veces es difícil empatizar y luchar por algo externo, por algo que no nos golpeó directamente a nosotras, pero sin duda es esto lo que gran falta hace, no dejemos atrás a los que se han ido perdiendo en la injusticia, a los que no han sido escuchados o a las que no podremos escuchar más su voz. No abandonemos causas, resistamos y continuemos luchando por nuestros derechos y por los derechos de todos. La lucha está en ti, en mí y en todas las personas, seamos parte de una lucha cada día, hay que sentirnos parte de y capaces de lograr un cambio, desde la educación o desde donde podamos.

Es así como la educación en derechos humanos también te permite conocer al otro, pues es con ese otro con quien luchas, es con el otro con quien te apoyas para continuar, es el otro quien te motiva y es al otro a quien también proteges.

Por eso tú, que estás leyendo esto, no te preguntes a futuro cómo México podrá salir de tanta injusticia, de tanta intolerancia, de la violencia, de las violaciones a derechos humanos, de los feminicidios, de violentar a la diversidad. Mejor, haz un cambio ahora: se tolerante, se empático, se justo, respeta, se responsable, conoce tus derechos y respeta los derechos del otro, promueve el reconocimiento y conocimiento de los derechos humanos desde tu profesión, no permitas que las injusticias y las violaciones sigan avanzando, tú puedes hacer el cambio y para que se logre, no puedes abandonar esta lucha.

Marisol Castillo, es egresada de la carrera de Pedagogía de la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán, UNAM. Actualmente realiza su servicio social en el área de formación y capacitación de ASILEGAL. 

marisol@asilegal.org.mx

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