Defender derechos humanos es una tarea difícil, pero tiene que hacerse. ¿Qué sería del mundo sin que se tome la responsabilidad de ayudar a las personas más vulnerables? 

Durante el último cuatrimestre de mi carrera en Ciencias de la Comunicación, mientras buscaba donde realizar mis prácticas profesionales, tuve la suerte de llegar a Asistencia Legal por los Derechos Humanos (ASILEGAL) y, con ello, todo cambió. Trabajar en una organización de la sociedad civil que defiende los derechos humanos es una experiencia que te impacta y te cambia por completo; permite acercarse de manera directa a los incontables contextos de desigualdad e injusticias que existen en nuestro país desde la sombra. Detrás de todo lo que uno escucha, tal vez a través de redes sociales, medios de comunicación o por experiencias, ya sean propias o de conocidos, la realidad es que la mayoría de la población no observa a profundidad lo que sucede en el país.

No por nada dicen “ver para creer”, y es cierto: antes de saber sobre el sistema de justicia de nuestro país, conocer los casos de personas privadas de la libertad que han llevado en la organización y entrar a una prisión, yo no comprendía la realidad de estos temas y opinaba desde mis privilegios e ignorancia. Ya no más. Ahora, y en adelante, trabajo todos los días en reconstruirme a mí misma y evitar a toda costa volver a caer en la réplica de las críticas y estigmas hacia cualquier población en situación de vulnerabilidad.

Pienso que todos por lo menos una vez en nuestra vida deberíamos tener un acercamiento hacia la defensa de los derechos humanos.  Este tipo de experiencia, permite darse cuenta que no hay mayor acto altruista como el de ser “un ser humano” que no tolera las injusticas y siente aberración hacia cualquier acto que genere miedo y dolor, como lo son las violaciones, desapariciones, tortura y asesinato; que por más monstruoso que sean, son cosas que suceden todos los días en todo el mundo y vale la pena luchar contra ello. Agradezco la oportunidad de haber sido parte de ASILEGAL, las personas, experiencias y el aprendizaje que tuve durante este último año y medio. Son aprendizajes que me van acompañar siempre, porque “una vez que comienzas a defender derechos humanos no hay vuelta atrás, te conviertes en defensor por el resto de tu vida”.

Mariana González, Estudió la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad del Valle de México (UVM). Tiene gran interés en el desarrollo de contenidos, como la fotografía y la producción audiovisual.

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