Los olvidados. Hijos e hijas de personas privadas de libertad

Foto Mario Jimenez

 

Ciudad de México, 28 de abril de 2017

En México existen 216, 831 personas en situación de reclusión, de ellas, 205, 626 son hombres y 11,205 son mujeres[1].  Muchas de estas personas al ingresar dejan hijos e hijas que sufren graves consecuencias en su desarrollo por tener a su padre y/o madre en prisión. Cuando la persona privada de libertad es la madre, el impacto en los hijos e hijas es mayor pues gran cantidad de ellas son madres solteras, sus parejas no se hacen cargo y/o no cuentan con redes de apoyo, lo que deja a sus hijos e hijas prácticamente en una situación de orfandad.

En el país, no existen datos sobre la cantidad de niños y niñas afectadas por la situación de reclusión de su padre y/o madre, sin embargo, el conocimiento específico de las historias de las personas privadas de libertad da cuenta del grave impacto que tiene esta situación en los menores.

Marisol, Concepción, Miriam, Cirilo son sólo algunos de los casos que Asistencia Legal por los Derechos Humanos (ASILEGAL) ha acompañado de personas privadas de libertad que son padres y madres.

Marisol tiene cuatro hijos pequeños, los cuatro menores de 10 años. Cuando fue detenida, las autoridades trasladaron a sus hijos a una casa hogar afiliada al DIF sin que ella fuera notificada. Marisol está acusada de homicidio y lleva once meses en prisión preventiva en Oaxaca,  es viuda y no tiene quien le ayude con los hijos. Durante tres meses no supo del paradero de sus pequeños y los niños no saben que ella se encuentra en situación de reclusión.

Concepción es una joven madre soltera que en 2013 tuvo un parto fortuito y fue acusada de homicidio. Su proceso duró siete meses y durante ellos sus dos hijos estuvieron a cargo de su abuela. Concepción fue absuelta en octubre de ese mismo año pero a causa de la criminalización que hay hacia las mujeres en el sistema de justicia, sus hijos tuvieron que vivir la experiencia de ser separados de su madre un por delito que no cometió.

El hijo de Miriam, mujer joven guerrerense, fue separado de su madre por ocho años nueve meses. A ella, al igual que a Concepción, se le juzgó por homicidio cuando en realidad tuvo un parto fortuito. El hijo de Miriam no supo de su madre durante los ocho años que ella estuvo injustamente en situación de reclusión. Ahora, Miriam lucha por recuperar la custodia de su niño que le fue retirada por su ex pareja durante el tiempo que estuvo bajo proceso. El hijo de Miriam tiene 10 años de edad y vive con su abuela paterna cuando pudo hacerlo también con su mamá. En el Centro de Reinserción, Miriam trató de rehacer su vida y tuvo un segundo embarazo, su pequeño creció con ella tras las rejas sin que contara con los servicios que una persona desde su nacimiento hasta los cinco años de edad requiere.

Cirilo, un padre de familia de Tehuantepec, Oaxaca, estuvo nueve años privado de su libertad acusado de homicidio. Ahora, él se encuentra con el reto de reintegrarse a su familia de cuatro hijos y esposa. Durante su ausencia, sus dos hijos mayores tuvieron que trabajar en un taller textil para apoyar con los gastos familiares. A decir de su hija mayor, de aproximadamente 15 años, es difícil volver a ver a Cirilo como a un padre, no sabe cómo tratarlo ni él a ella. La ahora adolescente dice que durante el tiempo en el que Cirilo estuvo en situación de reclusión, ella y sus hermanos vivieron esa etapa como un abandono.

Con base en la “Convención sobre los derechos del niño”, algunos de los derechos de la niñez que se ven vulnerados ante la privación de la libertad de sus padres son: el derecho a la igualdad y no discriminación (muchas veces los menores son discriminados cuando las demás personas se enteran que su padre o madre están en un Centro de Reinserción); el derecho a tener una protección especial para el desarrollo físico, mental y social (los hijos e hijas sufren graves afectaciones psicológicas ante la situación de reclusión de sus padres, además, su desarrollo físico se ve vulnerado porque no cuentan con las herramientas necesarias para cuidar de su salud); derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuados; derecho a la educación (algunos de ellos y ellas dejan la escuela para integrarse al ámbito laboral); derecho a la comprensión y al amor de los padres y de la sociedad; derecho a las actividades recreativas; derecho a estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia; derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación.

En el sistema de impartición de justicia penal no es considerado el interés superior del menor, sus operadores y operadoras no toman en cuenta el estado en el que se dejará a los niños y niñas ante la ausencia de su padre o madre, en particular en el caso de la mujer quien es muchas veces su único soporte económico y emocional.

En el marco del Día Universal del Niño y la Niña, en ASILEGAL queremos resaltar la importancia de considerar a  la infancia en  el momento en el que se toma una resolución que puede afectar sus vidas, en particular, hacemos referencia a la aplicación de la medida cautelar de prisión preventiva que en México es usada de manera abusiva e indiscriminada, en específico en contra de las mujeres, pues de todas las que se encuentran privadas de su libertad, el 48.14% lo están bajo esta medida cautelar.

Atentamente

Asistencia Legal por los Derechos Humanos

 

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Coordinadora de comunicación de ASILEGAL

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Cel. 044 55 1406 6286



[1] Secretaría de Gobernación (enero, 2017). Cuaderno Mensual de Información Estadística Penitenciaria Nacional.

Pitagoras 920, Col. Del Valle, Delegación Benito Juárez,
CP. 03100, Ciudad de México.
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