Palabras de Pedro Gatica durante la entrega del Reconocimiento "Ponciano Arriaga"

 

Pedro Premio Portada

 

 

Palabras de Pedro Gatica durante la entrega del Reconocimiento "Ponciano Arriaga" 2013 el miércoles 27 de noviembre de 2013.

Buenos días a todas las personas que nos acompañan. Quiero decirles que me siento muy contento de este reconocimiento que se llama “Ponciano Arriaga”. Estoy muy contento porque cuando llegué acá a la Distrito Federal ya busqué quien era ese señor Ponciano Arriaga y vi que era un señor muy importante, por eso quiero agradecer a la gente que trabaja en esta Comisión de Derechos Humanos que me de este reconocimiento y a los compañeros de Asilegal que me acompañan también les digo muchas gracias.

       Yo me llamo Pedro Gatica y a mí me detuvieron y me acusaron de un homicidio que no cometí, del joven Raymundo. Yo me acuerdo que estaba con mi padrastro un lunes en la mañana componiendo un corral cuando nos enteramos de que habían matado a Raymundo, iba a haber un torneo de basquetbol. Lo malo que luego me echaron la culpa a mí, ni sabía que me acusaban, yo estaba trabajando cuando mataron a Raymundo, pero pues la gente que me detuvo no me escuchó y me llevaron. Me golpearon y me insultaron y me dejaron en la cárcel. Eso fue un 30 de agosto del 99.      

       Ahí en la cárcel de Ayutla pasé más de 12 años, ahí aprendí a leer y a escribir, porque cuando me detuvieron no sabía.

        Tuve un defensor de oficio, pero no me ayudó mucho. Ahí en la cárcel pues buscaba como ganarme un dinero cociendo balones, haciendo hamacas o lo que saliera, tejer redes, lo que sea. Ahí conocí en la cárcel que mucha gente como yo estaba presa pero inocente. Había en ese entonces como 40 personas indígenas, de ellos como la mitad te decían que sí, que ellos habían cometido un error, o que si habían hecho un delito. La mitad de la gente no había hecho nada.

        Yo conozco bien como se sufre en la cárcel, porque no comes bien, no vives bien, no sabes cuánto vas a estar ahí. A mí me tuvieron casi 10 años sin sentencia hasta que llegó el Asilegal. Me acuerdo que estaba el abogado Memo que acá anda también y ya me ayudaron a que saliera libre. A mí nunca me pareció que se maltratara a la gente en la cárcel porque hay muchos inocentes y los que sí hicieron, pues su castigo es estar ahí en la cárcel, no que se les pegue o que se les maltrate.

       Yo siempre quise que se tratara mejor a la gente, cuando aprendí a escribir le mandaba cartas al director de la cárcel, a quien fuera, una vez hasta le escribí al Zeferino que estaba de gobernador.

        El director de la cárcel de ese entonces no le gustaba que yo hiciera eso, me decía que no me metiera en problemas que no eran míos, que no fuera metiche. Pero si lo hice y lo seguí haciendo. A mí no me parecía que le fuera peor al indígena, que no le daban la visita, no le dejan pasar nada, porque no tiene dinero o porque no habla el español.

       Una vez se enfermó el señor Ramón Vicente, era un indígena como yo y tenía como 36 años de edad. Tenía mucha fiebre y mucho vómito y se sentía muy mal. Yo pensé que teníamos que hacer algo y junté lo que tenía, yo tenía 70 pesos nomás y con eso hicimos que alguien comprara pastillas para la panza afuera de la cárcel, pero los custodios nos las quitaron y se las quedaron. A los pocos días el señor Ramón Vicente se murió por la enfermedad. Tenía su mujer, tenía como 5 hijos y ya se murió.

        A mí me mandaron a la celda de castigo, que es un cuartito como de un metro y medio que nada más tiene una puerta bien cerrada. No te da la luz, no te da el aire, nomás te dan una comida al día. Ahí me mandaron de castigo por andar pidiendo medicina para la gente de la cárcel.

       Cuando por fin salí gracias al Asilegal, les dije que hay mucha gente inocente, que muchos no saben cómo va su problema, ni cómo debe hacer para resolver su problema. Nadie les explica, a mí me defendió un defensor de oficio y ni siquiera me explicaba nada. Y empecé a ayudar al Asilegal que a llevar un escrito, que a traducir algo, que a hablar con una persona, porque yo quería ayudar a gente que también estaba sufriendo como yo sufrí.

        Lo malo que también uno batalla para encontrar trabajo cuando sale de la cárcel. La gente dice que vengas mañana, pero vas y te dicen que no, que no tienen trabajo para tí, porque a lo mejor eres mañoso o problemático porque estuviste en la cárcel. La verdad si hay mucha discriminación para uno, no se ponen a pensar que uno puede ser inocente o que ya saliste, que ya pagaste.

        Y así muchas cosas que yo les podría contar, pero ya mejor ahí le dejo. Ojalá se siga haciendo algo por la gente que está en las cárceles, por los que son inocentes y por los que no, que no los maltraten y que cuando salga uno pueda encontrar un trabajo honrado. Gracias a la Comisión de Derechos Humanos y a todos ustedes, gracias.

 

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Fernando Hernández Banda

Coordinador del Área de Comunicación

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